… Encontrar algo magnífico mientras se busca otra cosa, descubrir algo valioso por casualidad, realizar por azar un acto de sagacidad, esto es Serendipity…

10 julio 2009

Salvate esta noche...

Como es que supiste entenderme?
Uno de tus mejores regalos: las palabras que me dan fuerzas.


SALVATE ESTA NOCHE
Felipe León Lerma

La tierra pacta hecatombes de lluvia,
y en tu silencio se entretienen
antes de morir ahogadas
u olvidarte en su sabiduria.

Puedes llenarte de gozo, nocturna,
pues le has ganado a la muerte,
aunque una herida en los ojos,
fue la llaga del deseo de poseerte,
como desean los navios prontos
al encuentro de la ruta enmohecida
anclar en tu espalda la noche
y salvarse como se salva el dia.

En el abismo del suspenso
mi alma te escucha, racimo sin ecos,
aparecida o imaginada,
la luz juega a imaginar tu pelo
estrellado mar de espectros inmortales,
de angeles caidos, formas de fuego.

No cantes a la aguja temporal
tu anunciado destierro,
el mundo puede envejecerse
esperando pronunciar
un trozo olvidado de tu cuerpo:
manos de himno errante
buscando el Atlas que te acomode.

Ahora duermes y haces bien
pues el mundo ha desvelado sus delitos.

La calle sangra y maldice
pero todo eso lo formo el viento
por si tu mano se estremece
no te encuentre el criminal agreste.

Y que si alla afuera las cosas andan,
no de pie sino de rodillas
y la gente en vez de comprenderte,
te escupe el alma con su desidia,
sabes mi niña que algo malo pasa;
o fue que colgaron al duende
en el ultimo arbol de la palabra,
o fue la noche envidiandote un poco,
y ennegrecio su cobija de plata.

Pero si a todo esto le aunamos
todas las prorrogas de amor,
de ese pobre mezquino que a todos debe
y el "Quid ad nos" de los sabios
con su fragancia de algunas mujeres,
podemos decir que estamos perdidos
en esta orgia de llanto indiferente.

Por eso te pido una o dos cosas:
no abras el portal de tu tristeza
a cualquier vagabundo disidente,
ellos no saben de tu alma,
aveces buscan dinero, aveces cama.

No olvides despertar y verte al espejo:
buen unguento a las heridas de la mañana.

Y si me encuentras cansado
con la espalda un poco menos risueña
llevo tus sueños a cuestas,
pesadillas, deudas, cosas mundanas.

Solo espero que Dios, el que todo lo ve,
aunque lo pensemos tuerto de vez en cuando,
pueda decirte en sueños y que no se equivoque:
al menos por este necio mortal
salvate esta noche.

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