Quiero por un momento no preocuparme por nada ni por nadie, hacer lo que quiera, que nada me ate ni me detenga.
Creo que por fin encontré lo que busqué tanto tiempo, aunque sea un arma de doble filo… me quiero dar.

Pues no…

No me siento orgullosa de las decisiones que tomo.
Ahora mismo me pregunto ¿por qué, por qué lo hago?
No alcanzo a entender por qué lo sigo haciendo;
Esto es una espiral infinita, y sigo recayendo en la misma situación;
¿Alguna vez dejaré de hacerlo?.

Y se que me equivoco,

Que no es la mejor decisión, pero es que siento que si me dejo de vivir me pierdo.
No justificación… solamente aceptación.
No puedo vivir negándome, no puedo permitir perderme de nuevo.
Las mismas palabras, el mismo agradecimiento, la sorpresa de la coincidencia y un besito inocente en los labios que significó el derrumbe de todo y la construcción de algo nuevo.

Estoy justo en ese momento…

en el que siento que nadie me comprende.

Sin embargo estoy entendiendo que no hay nadie mejor que me pueda comprender que yo misma.
¿Como le hago para abrazarme?